| |
Este libro está escrito
con el deseo de poder hacer bien y dar ejemplo a la juventud,
que crece despreocupada y sólo piensa en sí misma,
y a veces también a algunas personas menos jóvenes
que ves cómo te sientes impotente ante ellas, porque
menos precian el sentido de la verdadera bondad y te obligan
a desear refugiarte en la naturaleza con sus animales que te
comprenden mejor y en ocasiones son más agradecidos.
Sonia Peñaranda, es la evidencia de
que la sensibilidad del escritor nace, no se hace. Se adquiere
la formación y la técnica, pero no la esencia.
Sonia nació y se crió en la peor de las Españas;
la guerra y la posguerra. Tiempo difícil para una mujer
con inquietudes y de alma sensible. Ella quería escribir
y no sabía, había elegido las letras como herramienta
de expresión y no las distinguía. En una carta
me cuenta que, cuando tenía 5 ó 6 años,
dibujaba letras sueltas que no reconocía y, sin saber
si allí ponía algo, les decía a sus hermanos
que estaba escribiendo, ¿no os parece hermoso?. Si inventar
y escribir es la definición de fabulador, inventar que
inventas y escribes ¿qué es?.
Este es un libro escrito con el alma, no guarda ninguna
de las reglas gramaticales ni ortográficas. Sonia es
autodidacta, nunca aprendió a escribir, y, sin dejarse
corregir nada, se ha decidido a publicar su obra, porque su
vida siempre ha estado llena de letras formando palabras mejor
o peor escritas pero, llenas, muy llenas de contenido.
|